Me despierto con un terrible dolor en mi
cara, cuando trato de moverme no puedo, porque hay algo sosteniéndome con
fuerza por mí estómago. Una mano. Trato de recordar qué demonios pasó en esa
fiesta, pero solo obtengo unos pequeños vistazos. Miro detenidamente la mano
que me está sosteniendo y noto que es enorme, pero cálida. Su brazo es bastante
musculoso por lo que puedo ver. Dios ese tatuaje, lo he visto en algún lado
pero no recuerdo dónde, me es bastante familiar ese aroma también. Trato de
hacer memoria, recordando a todas las personas que usan ese tatuaje, y sólo se
me viene uno a mi mente… ¡No puede ser! Lucas…
Me remuevo incomoda entre sus brazos y noto
algo duro presionando contra mis nalgas. Me giro en sus brazos para obtener un
último vistazo de él y no se me pasa el detalle de que está TOTALMENTE DESNUDO.
Me apoyo en mi codo para ver mejor el pedazo de cuerpo que este hombre tiene,
sus abdominales bien definidos, un poco de bello en su estómago que lo hace ver
aún más sexy, y Oh por Dios, jamás he visto uno así de cerca, es gigante y
grueso, tiene venas a su alrededor y en la base cuelgan dos bolsas bien
apretadas. Sus piernas son musculosas y bronceadas, y su rostro. Mi Dios, es
por eso que no quería mirar este rostro, es perfecto. Mandíbula bien definida,
sus pestañas largas y oscuras ocultan, como recuerdo, unos hermosos ojos color
miel. Este rostro hubiera sido mi perdición, si él no fuera siempre un idiota a
mi alrededor.
Trato de salir de su abrazo lo más lento
posible para que no se despierte, busco a tientas mi ropa y cuando por fin
encuentro mi vestido está todo rasgado. Me conformo con unos pantalones de
deporte que encuentro en el armario, me quedo con la sudadera puesta, luego me
dirijo al cuarto de baño en busca de un poco de pasta dental. Cuando me
encuentro en la sala de estar busco por un papel y un lápiz para dejarle una
nota, con la esperanza de que la lea en cuanto despierte y me marcho.
En mi habitación llamo a Sam para decirle que
pase por mi casa lo más pronto posible, porque necesito hablar con ella sobre
la noche anterior.
Mientras espero por ella voy a preparar el
almuerzo, no hay nadie en casa, así que asumo que salieron sin mi… otra vez.
Busco lo que se prepare lo más rápido posible, porque mi estómago ruge como un
maldito león, me decido por pasta con unas croquetas de pollo. Pongo la pasta
en agua y enciendo el horno para precalentarlo por un minuto y luego pongo
dentro mantequilla y las croquetas de pollo.
Sam llega cuando tengo la comida lista
servida en la mesa, así que primero almorzamos tranquilamente y en silencio con
el ruido de las noticias de fondo. Para cuando terminamos mi lengua pica por
hablar sobre anoche, pero primero tengo que limpiar y ordenar el desastre que
causé. En tres minutos tenía todo listo, así que nos acomodamos en la sala de
estar y apagué la TV.
Ok habla – le digo, para que ella me cuente
lo que pasó – Muy bien, ¿qué quieres saber? – Todo, como te dije no recuerdo
nada, solo cuando llegamos y salí a tomar un poco de aire, luego de eso tengo
lagunas. – Ya, mira lo único que yo vi fue que el chico caliente que te follaba
con los ojos al principio de la fiesta te cargaba en sus brazos y tú estabas
cubierta hasta el cuello. Corrí hasta él, y note que tenías cortes en tus
labios y mejilla, así que le grite para que me dijera qué te había hecho. Él
solo me dijo que un tipo en alguna habitación te trato de violar y se marchó
contigo en sus brazos. Cuando fui a la habitación que me había dicho, encontré
a Marcus sangrando en el piso. - … Me he quedado sin palabras.- Recuerdo un
poco más ahora, cuando salí por aire Marcus llegó tras de mí para molestarme,
luego recuerdo un golpe y a partir de ahí nada. – Ese pedazo de mierda, se
merece lo que le pasó. – Bueno, pero aún no se lo que pasó con Lucas y conmigo,
¿por qué me desperté con él abrazándome? – Me guardé el detalle de que estaba
desnudo, eso se quedará para mi deleite personal – ¿Estabas en la cama con él?,
y ¿por qué lo sigues llamando Lucas?, ¿lo conoces? – Sí. Ese es su nombre. Lo
conocía de pequeña. Pero no estoy tan segura de que siga siendo el mismo… -
Quiero detalles Alex, no te guardes nada – Creo que esos detalles no te los
puedo dar en este momento, porque sucede que no lo recuerdo – Está bien
gruñona, pero en cuanto lo sepas, quiero saber – Tendré que preguntarle a Lucas
acerca de ello, pero me temo que no sé si es que lo volveré a ver.
Sam se fue hace unas dos horas y me siento
vacía. Estoy sola en casa sin nada que hacer. Creo que haré unos ejercicios con
la x-Box.
He estado cerca de hora y media con los
ejercicios de cardio, y estoy muriendo, voy camino a la cocina por un vaso de
agua cuando siento unos fuertes golpes en la puerta – Ya voy – grito, pero
primero me tomo un sorbo de agua. Cuando abro la puerta no puedo creer lo que
mis ojos están viendo. - ¿Puedo pasar? – Sí claro, pasa. Una vez dentro me giro
para quedar frente a frente. - ¿Qué haces aquí? - ¿Cómo eso de qué hago aquí?
Me despierto en la mañana y tú no estabas, te busqué como un maldito maniaco
para luego encontrar una simple nota que decía “Perdón”… ¿estás de broma? Sólo
eso. Nada de gracias o un simple cuídate. – Lo siento, pero no sabía el por qué
dar las gracias. No recuerdo nada...- Le digo que me encuentro miserable al no
poder recordar, con la esperanza de que se apiade de mí y me cuente. – Ven aquí
– me ordena Lucas. Estoy sin aliento cuando avanzo unos pocos pasos hacia él, aunque
no se el por qué. – Solo te diré que nada malo te volverá a pasar, ¿me
entiendes? – Sí- mi voz sale como un susurro, luego me atrae a sus brazos y me
abraza. No lo puedo creer, aún estoy algo dolida por cómo me ha tratado y ahora
viene y me trata todo dulce… No me rendiré tan fácilmente, pero lo dejo
abrazarme, ya que sus brazos se sienten cálidos y me siento como en casa
nuevamente cuando están a mí alrededor.
Lucas está sentado en el sofá esperando por
mí, le dije que subiría a tomar una ducha porque estoy toda sudada y pegajosa.
Enciendo la ducha y el agua es como un golpe
delicioso, pongo shampoo en mi cabello para quedar toda fresca, y luego me
enjabono el cuerpo. Termino mi ducha en unos diez minutos y me dirijo a mi
habitación. Cuando entro ahí está él, sentado a los pies de mi cama luciendo
todo cómodo. – Te dije que esperaras abajo – le digo con mi tono de voz más
intimidante posible y afirmando el agarre de la toalla. – Lo sé, pero no podía
esperar, me estoy aburriendo – dice algo cansado – Está bien, pero no muevas
nada. – Sacó un short de jeans y mi sudadera favorita que cuelga de un hombro,
agarro unas zapatillas converse negras y me dirijo al cuarto de baño para
cambiarme de ropa. Me tomó más tiempo de lo que pensaba, porque cuando entro a
mi habitación veo a Lucas durmiendo en mi cama y se ve adorable. Lo cubro con
una manta y me siento en mi escritorio para avanzar unos informes de la
universidad. Terminé uno e iba en la mitad del segundo para cuando Lucas
despierta. Me giro en mi silla y lo miro, - Buenos días dormilón – Mmm – gruñe
como respuesta, eso solo me hace sonreír - ¿Qué es tan gracioso? – pregunta, y
mi sonrisa se desvanece, porque su voz suena rasposa, baja y sexy – nada –
respondo en un susurro. Deja de hacer eso – me dice algo molesto - ¿Hacer qué?
– Respondo a la defensiva, porque no entiendo el cambio repentino de ánimo –
Mirarme de esa manera, solo… detente – dice en un tono más suave, como
suplicando que lo haga, así que me giro nuevamente en mi asiento y dirijo toda mi
atención al informe frente a mi algo confundida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario